De cartas contestadas y por contestar …

Margaret Thatcher visitó el CERN en Agosto de 1982, y hay constancia de que pidió ser tratada en su visita privada como un científico más. En aquel momento estaba en curso en el Super Proton Synchrotron la colaboración UA1, uno de los dos experimentos que buscaba confirmar la existencia de los bosones {{\rm W}^+}, {{\rm W}^-} y {{\rm Z}^0}, predichos teóricamente unos 20 años antes y que por aquel entonces eran una de las  piedras de toque para el modelo estandar de las partículas elementales, que habría sido invalidado de no encontrarse estos dos bosones. Durante la visita, el entonces Director General del CERN, Herwig Schopper  prometió informar a Thatcher del hallazgo en cuanto se produjera.

El primer suceso claro que demostraba la existencia de los {{\rm W}^\pm} se vió en Noviembre de 1982, y el descubrimiento se hizo público de manera oficial en Enero de 1983. Pero antes, y fiel a su promesa, Schopper envió a Margaret Thatcher el 20 de Diciembre de 1982 esta carta, en la que adelantaba privadamente el descubrimiento:

Fuente: Librería pública Symmetry del CERN

Carta del director del CERN a Margaret Thatcher, 20 Diciembre 1982.
Fuente: Librería pública Symmetry.
http://www.symmetrymagazine.org/article/august-2008/the-iron-lady-and-the-boson

El 25 de Enero de 1983, Peter Kalmus,  profesor en Queen Mary,  University of London y uno de los tres responsables ingleses en la colaboración UA1   dió un seminario en Londres sobre el descubrimiento, mientras simultáneamente tenía lugar el anuncio oficial en una  conferencia de prensa en la sede del CERN en Ginebra. El 15 de Febrero Kalmus escribió una carta informando a Margaret Thatcher, a la sazón Prime Minister del Reino Unido. Esta es la respuesta que, dos días después, Thatcher envió a Kalmus:

Blog13_08_LetterFromThatcherToKalmus

Carta de Margaret Thatcher a Peter Kalmus, 17 Febrero 1983

La frase “Gracias por su carta del 15 de Febrero. Ya me habían anunciado desde el CERN las buenas noticias y yo debiera haberle escrito a Vd. antes”, contiene incluso un levísimo matiz de disculpa. La carta acaba con un párrafo de buenos deseos en un tono de exaltación nacionalista, que aunque quizás comprensible en el cargo, resulta bastante  ajeno a la realidad de mundo investigador: seguramente Thatcher ignoraba que el propio Kalmus había nacido en Checoslovaquia, y en el equipo de British Physicists de Queen Mary en la colaboración UA1 había dos americanos, un canadiense, un italiano y un inglés de madre griega.

Cuatro meses después se comprobaba la existencia del otro bosón buscado, el bosón neutro Z. El descubrimiento mereció el Premio Nobel de 1984 concedido a Carlo Rubbia y Simon van der Meer.

Bien, la cuestión es que Thatcher muestra su interés en la ciencia en curso y por su propia iniciativa visita el CERN, unos meses después recibe una carta de un científico que, junto con otros tres equipos británicos y dentro de una más amplia colaboración internacional ha llevado a cabo un descubrimiento, y responde personalmente ¡dos días más tarde!

Las comparaciones no son siempre odiosas. A veces es necesario realizarlas.

Al otro lado de la comparación hay también dos cartas. Ambas, dirigidas al Presidente del Gobierno de España, han aparecido en la prensa recientemente.

En la primera, Carlos Andradas, como presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) publica en El País una carta, en la que hace un breve relato cronológico de las cartas y solicitudes de entrevistas dirigidas al Presidente del Gobierno. La COSCE agrupa a más de 50 sociedades científicas, de dos de las cuales soy miembro. La lectura de esta carta abierta, desgraciadamente, no deja ni siquiera la benévola posibilidad de recurrir al beneficio de la duda.

Resumo brevemente: Se relatan varios envíos, que cubren un intervalo temporal de más de 9 meses. Una carta el 31 de Octubre de 2012, firmada por una treintena de directores de los centros de investigación más prestigiosos del país, en particular por todos los reconocidos con la distinción de excelencia Severo Ochoa. Otra del colectivo Carta por la Ciencia, el 19 de Diciembre de 2012. Otra el 27 de febrero de 2013, de la Confederación de Sociedades Científicas Españolas, firmada por 56 presidentes de sus sociedades. Otra el 14 de Junio, que avalada por más de 45000 firmas fue intentada entregar en el Ministerio de Economía y Competitividad, cuyos responsables, para impedir la entrada de la turba de científicos optaron por cerrar las verjas, en donde se depositó la carta, sujeta a la verja con papel adhesivo, siendo presentada en el registro cuatro días más tarde. Y finalmente, el 4 de Julio, se ha solicitado una entrevista con la Vicepresidenta del Gobierno.

En todas las cartas o solicitudes se muestra preocupación por la situación de la I+D en nuestro país, las deficiencias que se están produciendo en la ejecución de las políticas en ese área, se solicita que se marque un rumbo claro en ellas y, en las cartas finales, se lamenta la parálisis, incertidumbre e impredecibilidad de la política gubernamental en materia de Ciencia.

¿Ha habido respuesta a estas cartas? Las tres primeras cartas  tuvieron como única respuesta una breve nota del jefe de Gabinete, D. Jorge Moragas, al cabo de unas semanas de la recepción de cada carta, diciendo en los tres casos que la I+D es una de las prioridades de su Gobierno. A las dos últimas, aún ni eso. Al final de su carta, Andradas se permite la algo sangrante ironía de decir que:

A fecha de hoy no hemos recibido respuesta alguna, aunque no perdemos la esperanza de que llegue una breve nota de D. Jorge Moragas. Si así fuera, por favor cambie el contenido para que no parezca una broma. [….]

Ante este panorama entenderá que en el curso 2012-13 debamos calificarle con un suspenso en la materia de I+D y con otro en atención a la comunidad científica.

La segunda carta ha aparecido en la Tribuna Libre de El País hace unos pocos días. También merece la lectura.  Es la despedida de una investigadora que retorna a U.S.A tras haber regresado a España hace cinco años.

Claro está, se pueden comparar los dos días que Thatcher tardó en responder a un sólo científico por ser miembro de un equipo que ha tenido un éxito destacado, con los más de ocho meses de como mínimo displicente desdén (realmente deberíamos decir imperdonable cortedad de miras) que exhibe el Presidente del Gobierno de España al ignorar las cartas firmadas no por uno sólo, sino directamente o mediante representación por la práctica totalidad del colectivo español de la Ciencia.

Y siendo así, dudo que la autora de la segunda carta, Amaya Moro-Martín, a quien deseo buena suerte, espere realmente recibir respuesta alguna por parte del Presidente del Gobierno ….

[Disculpas: Motivos varios me han tenido apartado del blog los últimos meses. A partir de Septiembre retornará un mejor ritmo, al que sin duda ayudará el estado de relativa inmovilidad al que ahora me fuerza haber dado un mal paso y tener una  pierna escayolada]

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